Una semana en Japón con Owen Wright
Años después de la medalla de bronce olímpica que marcó su carrera, Owen Wright regresó a Japón este abril por primera vez desde los Juegos de Tokio.
Aunque su viaje olímpico se vio interrumpido por las restricciones de la COVID-19, esta visita le dio la oportunidad de experimentar de verdad la próspera cultura del surf de Japón, pasar tiempo con el nuevo socio japonés de Rip Curl, Murasaki Sports, y probar parte de la gastronomía local.
Hablamos con Owen para conocer más detalles sobre su estancia allí.

¿Qué se sintió al regresar al lugar donde viviste uno de los momentos más importantes de tu carrera?
Regresar a Japón después de ganar la medalla de bronce fue increíble. Tengo muchísimos buenos recuerdos de los Juegos Olímpicos, pero como fue durante la COVID-19, solo nos quedamos unos días y nos marchamos enseguida. Realmente nunca tuve la oportunidad de asimilarlo todo.
Esta vez pude empaparme de esos recuerdos y apreciar de verdad lo especial que fue volver a casa con una medalla. Regresar a la playa donde se celebró el evento fue bastante emotivo. Me quedé allí de pie, en silencio, y casi se me saltaron las lágrimas porque aquel fue un momento decisivo en mi carrera y en mi vida. Me ha traído muchísimas cosas increíbles.
¿Qué puedes contarnos sobre la cultura del surf en Japón?
La cultura del surf en Japón es una locura. Un día fuimos a una playa y probablemente las olas no llegaban a la rodilla, soplaba un viento de tierra fortísimo, las condiciones eran horribles y había como 300 personas en el agua pasándolo en grande.
Me quedé alucinado. Pensaba que, si esto fuera Australia y las olas estuvieran así, no habría nadie en el agua. Pero todo el mundo disfrutaba de la playa y del surf. Hacía frío, había viento, las condiciones eran terribles y había niños aprendiendo y gente pasándolo genial. Ver cuánto entusiasmo tenían por el surf me inspiró muchísimo.
Te hiciste con un neopreno personalizado durante tu estancia. ¿Cuál fue tu primera impresión?
Sí, me hicieron este neopreno de Rip Curl con goma japonesa y, sinceramente, fue uno de los neoprenos más cómodos que he llevado. La goma daba la sensación de estar flotando sobre una nube.
He tenido problemas en los hombros a lo largo de mi carrera, así que siempre estoy atento a cómo se siente un neopreno en esa zona. Este tenía un pequeño bolsillo adicional alrededor de los hombros y me permitía moverme con total libertad. Allí todo el mundo llevaba este estilo con cremallera frontal que va de hombro a hombro, y nunca había visto nada parecido en Australia.
Entre el diseño y la calidad de la goma, me quedé impresionado. Fue como un doble impacto de lo bueno que era el neopreno. Sin duda me lo voy a quedar y lo reutilizaré cada vez que surfee en condiciones más frías. Ahora mismo está colgado en el garaje.
¿Qué fue lo más raro que comiste durante tu estancia?
Lo más raro que comí fue un pececillo diminuto con unos ojos enormes, todo mezclado en una cosa blanda y viscosa. Al principio no sabía qué era, pero allí tenía una regla: si alguien me ofrecía algo, tenía que decir que sí. Así que me lo comí. Y, sinceramente, todavía puedo saborearlo. Ha pasado aproximadamente un mes y sigo traumatizado de por vida por lo que fuera aquello.
Surfeaste con los jóvenes riders japoneses del team de Rip Curl. ¿Cuál fue el consejo más importante que les diste para sus carreras competitivas?
Surfear con el team de Rip Curl allí fue increíble. Riki [Sato], Anon [Matsuoka], Subaru [Yoneyama] y todo el crew lo pasamos genial juntos. Me inspiró muchísimo su forma de surfear. Son técnicamente impecables y muy potentes.
Tienen un futuro enorme. De hecho, ya se están haciendo un nombre. Lo más importante que podía ofrecerles era que se vieran a sí mismos como los mejores. Surfean tan bien como cualquier otra nación del mundo. Tienen todas las habilidades. Solo necesitan creer que pueden ser campeones e ir a por ello. El futuro del surf japonés es enorme.
Dale al play, relájate y descubre por ti mismo un vistazo entre bastidores al viaje de Owen.
